Los principales riesgos de una obra en un hospital en funcionamiento

Ejecutar una obra en un hospital en funcionamiento es una de las intervenciones más complejas dentro de la arquitectura y la construcción. A diferencia de otros edificios, un hospital no puede detener su actividad: debe continuar atendiendo a pacientes mientras se desarrollan demoliciones, reformas, modificaciones de instalaciones o ampliaciones.

En este contexto, una correcta planificación de obras hospitalarias resulta fundamental para garantizar simultáneamente la seguridad de pacientes y profesionales, la continuidad asistencial y la ejecución de los trabajos.

En minabeades, nuestra experiencia en arquitectura hospitalaria y proyectos de reforma de centros sanitarios nos lleva a considerar que el éxito de estas intervenciones comienza mucho antes del inicio de la obra: empieza con la identificación de los riesgos y una adecuada estrategia de fases, circulaciones e instalaciones.

 

 

  1. Riesgo de infecciones durante una obra hospitalaria

Uno de los principales riesgos de cualquier reforma en un hospital en funcionamiento es la generación y dispersión de polvo y partículas.

Demoliciones, perforaciones, apertura de falsos techos, retirada de revestimientos o modificaciones de instalaciones pueden liberar partículas y microorganismos que, en determinadas áreas hospitalarias, representan un riesgo especialmente importante para pacientes vulnerables o inmunodeprimidos.

La obra debe plantearse como un recinto controlado y separado de las zonas asistenciales.

Entre las medidas que pueden resultar necesarias se encuentran:

  • sectorización física y estanca de la zona de obra;
  • sellado de pasos entre áreas en funcionamiento y zonas intervenidas;
  • control específico de accesos;
  • protección de conductos y redes de climatización;
  • control de polvo mediante aspiración y sistemas adecuados de extracción;
  • establecimiento de presión negativa en determinados recintos de obra;
  • limpieza de recorridos y zonas de transición;
  • planificación específica de la retirada de escombros y residuos.

Estas medidas deben definirse en función del tipo de intervención y, especialmente, del nivel de riesgo de las áreas asistenciales próximas.

  1. Interferencia con pacientes y actividad asistencial

Una obra hospitalaria no puede planificarse exclusivamente atendiendo a criterios constructivos.

Es necesario comprender previamente cómo funciona el hospital.

Pacientes, personal sanitario, camas, suministros, farmacia, residuos, alimentación, mantenimiento y emergencias generan recorridos diferentes que pueden verse afectados por una intervención.

El cierre temporal de un pasillo, un ascensor o una escalera puede tener consecuencias importantes sobre el funcionamiento de varias unidades.

Por ello, antes de comenzar la obra deben estudiarse los flujos existentes y establecerse recorridos alternativos, prestando especial atención a:

  • pacientes ambulantes;
  • pacientes encamados;
  • personal sanitario;
  • urgencias;
  • suministros;
  • residuos;
  • mantenimiento;
  • evacuación en caso de emergencia.

Una adecuada sectorización y planificación por fases de la obra hospitalaria permite mantener estos circuitos operativos y reducir significativamente las interferencias.

  1. Instalaciones críticas: uno de los mayores riesgos

Las instalaciones constituyen uno de los puntos más sensibles de cualquier reforma hospitalaria.

Un hospital dispone de redes de electricidad normal y de emergencia, climatización, ventilación, gases medicinales, telecomunicaciones, datos, detección y protección contra incendios, agua, saneamiento y sistemas específicos vinculados a los equipos médicos.

Además, las instalaciones existentes no siempre coinciden exactamente con la documentación disponible.

Una perforación o demolición aparentemente sencilla puede afectar a una instalación que abastece a otra planta o incluso a una unidad situada lejos de la zona de intervención.

Antes de ejecutar cualquier modificación resulta fundamental realizar una correcta identificación de las instalaciones existentes y coordinar la actuación con los servicios técnicos y de mantenimiento del hospital.

Cuando sean necesarios cortes programados, estos deben realizarse mediante protocolos específicos, determinando previamente:

qué instalación se interrumpe, qué áreas quedan afectadas, durante cuánto tiempo y qué sistema alternativo garantiza la continuidad del servicio.

En instalaciones críticas, la improvisación no debería formar parte del proceso.

  1. Ruido y vibraciones

Las obras generan inevitablemente ruido y, dependiendo de los trabajos, vibraciones.

En un hospital estos efectos adquieren una importancia considerable. Pueden afectar al descanso de los pacientes, pero también interferir en consultas, pruebas diagnósticas, quirófanos, laboratorios o equipos especialmente sensibles.

Una correcta planificación debe identificar previamente los trabajos de mayor impacto y coordinar sus horarios con los responsables de las áreas afectadas.

También resulta conveniente seleccionar sistemas constructivos y procedimientos de demolición que permitan reducir ruido, vibraciones y tiempos de ejecución.

En determinadas intervenciones puede ser necesario establecer ventanas horarias específicas para realizar los trabajos más invasivos.

 

 

  1. Seguridad contra incendios y evacuación durante las obras

Las condiciones de evacuación y protección contra incendios deben mantenerse durante todas las fases de ejecución.

Una obra puede afectar temporalmente a recorridos de evacuación, puertas resistentes al fuego, sectorizaciones, falsos techos, sistemas de detección, rociadores, BIE, instalaciones eléctricas o señalización.

La planificación debe analizar cada fase de manera independiente.

Si una condición de seguridad existente tiene que quedar temporalmente fuera de servicio, deberán establecerse las correspondientes medidas provisionales antes de continuar con los trabajos.

También requieren especial control los trabajos en caliente, como soldadura, corte o determinadas operaciones que puedan generar chispas o fuentes de ignición.

  1. Separación de los circuitos de obra y hospital

Uno de los objetivos principales debe ser conseguir que la obra y el hospital funcionen como dos actividades independientes dentro del mismo edificio.

Siempre que las características del inmueble lo permitan, resulta recomendable disponer de accesos diferenciados para trabajadores y materiales.

También deben establecerse recorridos específicos para:

  • entrada de operarios;
  • suministro de materiales;
  • retirada de residuos;
  • evacuación de escombros;
  • entrada de maquinaria y herramientas.

Cuanto menor sea la interacción entre estos recorridos y los circuitos asistenciales, menor será el riesgo para pacientes y profesionales.

 

 

  1. Polvo, residuos y limpieza

La gestión de residuos adquiere una importancia especial en las obras dentro de centros sanitarios.

Los escombros no deberían atravesar zonas asistenciales sin una estrategia previa de protección y aislamiento.

Es necesario definir dónde se almacenan temporalmente, cómo se transportan, por qué recorrido salen del edificio y en qué horarios se realizan estas operaciones.

La limpieza tampoco debe entenderse únicamente como una actuación al finalizar los trabajos. En una obra hospitalaria debe formar parte del procedimiento diario de ejecución.

  1. La importancia de ejecutar la obra por fases

En muchos hospitales resulta imposible liberar simultáneamente toda la superficie necesaria para realizar una reforma.

Por este motivo, una de las estrategias habituales consiste en ejecutar las actuaciones mediante fases sucesivas de obra.

Cada fase debe analizar:

  • áreas que permanecen operativas;
  • áreas temporalmente fuera de servicio;
  • circulaciones provisionales;
  • instalaciones afectadas;
  • evacuación;
  • accesos de obra;
  • traslado temporal de servicios;
  • medidas provisionales necesarias.

Una buena planificación permite incluso utilizar espacios ya reformados como áreas temporales para liberar posteriormente otras zonas.

La estrategia de fases debe estudiarse desde el proyecto y no improvisarse una vez iniciada la obra.

 

 

  1. Coordinación entre todos los agentes

Una reforma hospitalaria exige una coordinación especialmente intensa entre todos los participantes:

dirección del hospital, servicios médicos afectados, mantenimiento, medicina preventiva, prevención de riesgos, propiedad, arquitectos, ingenierías, dirección facultativa, coordinación de seguridad y salud y empresa constructora.

Las reuniones de coordinación y planificación previa permiten identificar interferencias antes de que se conviertan en problemas durante la ejecución.

Además, determinados trabajos críticos deberían disponer de procedimientos específicos y autorización previa antes de comenzar.

 

 

  1. El mayor riesgo: no conocer suficientemente el hospital antes de empezar

Uno de los errores más frecuentes es considerar una reforma hospitalaria como una obra convencional dentro de un edificio ocupado.

No lo es.

Antes de proyectar y ejecutar resulta necesario conocer no solamente la arquitectura existente, sino también el funcionamiento real del centro sanitario.

Qué unidades permanecen abiertas, dónde están los pacientes más vulnerables, qué instalaciones no pueden interrumpirse, cuáles son los recorridos críticos y qué espacios pueden utilizarse temporalmente son cuestiones que condicionan directamente la solución arquitectónica y constructiva.

Una inversión adecuada en levantamientos, toma de datos, comprobación de instalaciones y planificación previa puede evitar posteriormente importantes incidencias, retrasos y sobrecostes.

Arquitectura hospitalaria especializada: anticiparse al riesgo

La experiencia demuestra que muchos problemas durante una obra hospitalaria podrían haberse evitado durante la fase de proyecto.

Por ello, en minabeades entendemos la arquitectura sanitaria como una disciplina que debe integrar arquitectura, instalaciones, construcción y funcionamiento asistencial desde el primer momento.

En proyectos de reforma, ampliación y rehabilitación de hospitales y centros sanitarios, analizamos desde las primeras fases la sectorización de la intervención, los circuitos provisionales, las instalaciones críticas, la continuidad asistencial y la estrategia de ejecución.

El objetivo no es únicamente diseñar el resultado final.

Es determinar cómo llegar hasta ese resultado manteniendo el hospital operativo y seguro durante todo el proceso.

Conclusión

Realizar obras en un hospital en funcionamiento exige mucho más que resolver correctamente los aspectos técnicos de un proyecto.

Es necesario anticipar riesgos, conocer profundamente el edificio, coordinar instalaciones, planificar fases, separar circulaciones, controlar polvo y ruido y garantizar permanentemente las condiciones de seguridad y evacuación.

Una correcta planificación de una reforma hospitalaria permite reducir riesgos, evitar interrupciones asistenciales, minimizar incidencias y controlar mejor los plazos y costes de ejecución.

En minabeades contamos con experiencia en arquitectura hospitalaria, proyectos de centros sanitarios, reformas y actuaciones en edificios sanitarios en funcionamiento, abordando cada intervención desde una perspectiva técnica, funcional y constructiva.

Porque en un hospital, el verdadero reto no consiste únicamente en ejecutar correctamente una obra.

El verdadero reto es ejecutar la obra mientras el hospital continúa funcionando.

Artículos relacionados

Otras zonas de España donde realizamos servicios

Experiencia y compromiso

Despreocúpate, nuestro estudio de arquitectura se encarga de todo

Desde el primer boceto hasta la entrega final, nuestro equipo de arquitectos se implica en cada fase del proyecto.
Analizamos tus necesidades, optimizamos los espacios y te guiamos con claridad para que disfrutes de un proceso tranquilo y sin complicaciones.
Tanto si se trata de una vivienda particular como de un local comercial, te ayudamos a hacerlo realidad, con rigor, experiencia y cercanía.